
Este 16 de abril nos encuentra enfrentando un ajuste salarial y presupuestario inédito por su magnitud, persistencia y explícita vocación destructiva. Sosteniendo las universidades abiertas a puro pulmón, mientras hacemos un enorme esfuerzo adicional para exigir que el gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario.
El plan de lucha es también en defensa de nuestro Convenio Colectivo de Trabajo, hoy seriamente amenazado por la reforma laboral y el conjunto de políticas desatadas -con especial ensañamiento- contra las y los docentes universitarios e investigadores científicos.
Este 16 de abril nos cuesta celebrar. Pero tenemos una historia que reivindicar, de la que somos orgullosamente parte. Porque el día de las y los docentes universitarios, también nos recuerda que lo imposible sólo tarda un poco más.
En este caso, 20 años de trabajo ininterrumpido de muchísimos compañeros y compañeras, hasta lograr una conquista histórica: nuestro convenio colectivo, el primero en América Latina. Un hito que sigue siendo inspiración presente.
Esa fuerza inspiradora se recrea en cada acción colectiva. El conmovedor despliegue de la comunidad universitaria en la Carpa por la Universidad y la Soberanía, reafirma el horizonte que nos convoca. Defendiendo el trabajo docente construimos la universidad pública.





