
Un avance en la lucha docente: incremento salarial y paritaria trimestral
El pasado 10 de junio se firmó el primer acuerdo salarial desde que inició el gobierno de Javier Milei, y casi simultáneamente, la lucha de los gremios universitarios contra las políticas de ajuste. Una pelea que lleva dos años y medio, que sostuvimos en unidad estratégica de toda la comunidad universitaria y con el inmenso apoyo de una sociedad que sigue apostando y confiando en las instituciones de educación superior. Que nos permitió conseguir una ley específica, respaldada por el Congreso frente al veto del Ejecutivo y por la Justicia en dos instancias, y cuya aplicación plena reclamamos ante la 114ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo el pasado 5 de junio.
Una lucha contra un gobierno que estaba decidido a desmantelar las universidades, mediante una estrategia combinada de desfinanciamiento y ataque simbólico con todos los medios que tuvo a su alcance.
Resistimos el asedio con inteligencia, organización y convicción durante estos largos meses. Pero además, la lucha en defensa de la Universidad nos permitió doblegar al gobierno en su negativa sistemática a restituir la negociación paritaria. El 10 de junio se abrió un nuevo escenario, a partir de un primer acuerdo:
Incremento del 21,33% para iniciar una recomposición imprescindible y con impacto en el aguinaldo; incremento del 21,33% para quienes cobran la garantía salarial; una actualización para cubrir la caída del FONID a los docentes preuniversitarios, y negociación trimestral en los términos previstos por la Ley de Financiamiento. Un alivio para los bolsillos de la docencia y para las y los jubilados -que en septiembre tendrán un aumento del 25,24%-, y un alivio para nuestras obras sociales.
Desde este nuevo piso, seguimos exigiendo a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que resuelva la cuestión de fondo ante la cautelar presentada por el CIN. Pero no somos ingenuos: tenemos claro que la Justicia -y en particular la CSJN- está lejos de ser un poder democrático y tiene muchos más compromisos con el gobierno de Milei que con las luchas sociales en defensa de los derechos y de las políticas públicas que deben garantizarlos. Por eso, apostamos a fortalecer la acción sindical organizada para avanzar desde aquí hasta lograr la recomposición de la totalidad de lo perdido en estos años.
Sobre la democracia y la aceptación de la propuesta
Una vez formalizada la propuesta del gobierno, las Federaciones docentes y sus gremios de base la pusieron a consideración de los y las docentes. Rápidamente se activaron los procedimientos que cada organización dispone para estos casos -consultas virtuales, reuniones de cuerpos orgánicos, asambleas-, con una enorme y activa participación en todas las Universidades del país. El escaso tiempo disponible para esta consulta se saldó en buena medida con la inmensa y atenta participación de las y los compañeros, en una discusión que se instaló velozmente.
El resultado de esos debates en el caso de ADIUC -procesados en el plenario de Junta Ejecutiva con el Cuerpo de Delegados/as, sobre la base de una consulta virtual que reveló una leve preferencia por la aceptación de la oferta-, se sintetizó en el mandato de rechazar la oferta planteada y demandar una explicitación de los tiempos para la recomposición del resto de la deuda salarial. Este mandato fue llevado al plenario de secretarios generales de nuestra Federación (CONADU), en el que los 31 sindicatos plantearon sus mandatos. La posición mayoritaria (22 a 9) fue la de aceptar la oferta, y con este mandato, los paritarios de CONADU participaron en la mesa de negociación junto a los paritarios del resto de las Federaciones docentes (FEDUN, FAGDUT, UDA y CTERA), que también tenían mandato de firmar el acuerdo. CONADU Histórica decidió realizar su congreso para definir la posición un día después de la mesa de negociación; no obstante, suscribió el acuerdo con el gobierno, las Federaciones docentes y nodocente, el CIN y la FUA con los diferentes puntos para los que el gobierno comprometió financiamiento (recomposición salarial, gastos de funcionamiento, hospitales y becas).
A partir de allí, se generaron distintas interpretaciones acerca de la firma del acuerdo, que en algunos casos derivó en la lisa y llana impugnación de la herramienta sindical. Por esto sostenemos que construir este resultado como una derrota es una decisión política, más interesada en la disputa con el gobierno que en la resolución de las urgencias del colectivo docente. Una lectura que, aunque oponga el acuerdo a la “continuidad de la lucha”, tiene efectos muy penosos en la subjetividad porque alimenta la frustración y el enojo entre compañeros/as.
Por el contrario, y mientras gobierne un presidente que quiere destruir a las Universidades, sostenemos que la organización y la lucha -con sus momentos de negociación para avanzar en mejores condiciones- es el camino al que debemos seguir apostando como colectivo docente y como parte de la comunidad universitaria.
Compartimos el documento “Consideraciones sobre el acuerdo paritario del 10/06/26, elaborado por Pedro Sanllorenti, paritario nacional por CONADU
JUEVES 25 DE JUNIO
ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DE AFILIADOS/AS
TEMARIO: CONTINUIDAD DEL PLAN DE LUCHA
POR LA APLICACIÓN DE LA LEY DE FINANCIAMIENTO UNIVERSITARIO






