
Las elecciones universitarias de este año nos encuentran enfrentando un ataque inédito al sistema público de producción de conocimientos. La asfixia salarial y presupuestaria que golpea al sector no puede escindirse de la orientación política general de un gobierno que asumió con la promesa de destruir el Estado.
En este escenario crítico, las y los docentes hemos asegurado el funcionamiento de nuestra universidad. Es nuestro esfuerzo el que ha permitido mantener los niveles de excelencia que distinguen a la UNC a nivel nacional y regional.
Tenemos la convicción de que, más temprano que tarde, encontraremos una salida. Mientras tanto, en ese camino, exigimos como prioridad y de manera innegociable evitar que se consoliden las formas de precarización que avanzan sobre nosotras y nosotros.
Por ello, demandamos a quienes aspiran a conducir los destinos de la UNC en el próximo período el COMPROMISO de garantizar derechos y condiciones laborales adecuadas, avanzando en la resolución de las cuestiones urgentes que planteamos en este documento.





