El gobierno se ha trazado el objetivo manifiesto de reducir lo que llaman “el alto costo laboral” de nuestro país. O sea, llevarse puestos salarios y otras conquistas laborales, incluidos los convenios colectivos. Los atropellos y operaciones contra los trabajadores del estado (docentes, científicos, municipales, recolectores, de la EPEC, etc) forman parte de una estrategia más amplia contra las organizaciones y dirigentes gremiales que no pueden comprar, apostando a aislarlos de la comunidad y de otros sectores del pueblo trabajador para quebrar la unidad creciente frente a las políticas de ajuste.

El desfinanciamiento de las universidades públicas y la desarticulación del sistema científico-técnico son expresión de un modelo dominado por el capital financiero y los agronegocios, en detrimento de la producción y el trabajo nacional. Los trabajadores, los docentes, los estudiantes, lo sabemos: sin soberanía científica y tecnológica no hay desarrollo posible.

Es una misma tijera la que nos recorta derechos, salario, futuro. Las organizaciones del pueblo trabajador estamos llamadas a tender lazos de solidaridad y profundizar la unidad en la acción. Construyamos la fuerza necesaria para dar una respuesta unificada y contundente en defensa de cada derecho conquistado.